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Un Amor Incorruptible

 

Y el hombre dijo: Esta es ahora hueso de mis huesos, y carne de mi carne; ella será llamada mujer, porque del hombre fue tomada. Por tanto el hombre dejará a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y serán una sola carne. (Gen 2:23-24)

Cuando los Fariseos le pidieron a Jesús su opinión respecto al divorcio, El contestó citando el texto en referencia arriba; dándoles así la verdad establecida por el Creador respecto al matrimonio, y de cómo los hombres y las mujeres deben tratar el matrimonio para que puedan funcionar de la manera en que fueron diseñados. Jesús además añadió lo siguiente: “…ya no son dos, sino una sola carne. Por tanto, lo que Dios ha unido, ningún hombre lo separe.” (Mat 19:6).

De una manera especial, conocida en su totalidad solo por El, el hombre y la mujer en una relación matrimonial pueden verdaderamente llegar a ser una sola carne, tal y como Adán y Eva fueron una sola carne después que Eva fue hecha de la costilla de Adán.

El texto en referencia también fue citado por Pablo cuando el explicaba de manera detallada la doctrina del matrimonio (Eph 5:31), precisamente haciendo una correlación entre el matrimonio y la relación entre Cristo y la Iglesia.

Dios nos ha diseñado específicamente para que seamos una sola carne con nuestras esposas o nuestros esposos. La frase “dejara a su padre y su madre”, nos abre los ojos a la realidad de que el compromiso en el matrimonio no debe ni puede ser algo a medias. El compromiso es absoluto. Hasta el punto de que la relación matrimonial debe llegar a tomar mas importancia que la relación filial, o entre la familia extendida.

A los ojos del Creador, un matrimonio debería ser inseparable, de la misma manera que los huesos y la carne del cuerpo no pueden ser separados, y de la misma manera en que no podemos ser separados del amor de Cristo (Rom 8:38-39).

El secreto para un matrimonio feliz e irrompible lo encontramos en Efesios 5:22-28 (Eph 5:22-28) en donde se le ordena a las esposas a estar sujetas a sus maridos; y especialmente a los maridos se les ordena, es mas, se les demanda que amen a sus esposas como Cristo amo a la Iglesia. Esposo si amaras a tu esposa de esta manera quizás ella se sujetaría mas a ti; y esposa si te sujetaras mas a tu marido, quizás el te amaría mas. Amén.