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Perseguidos por la verdad.

Aquellos que predican y hablan la verdad serán siempre perseguidos. El que predica la verdad tendrá pocos amigos y muchos enemigos. Tomemos a Jesús como ejemplo. Después de 3 años de ministerio y de haber sanado a miles de enfermos y dado alimento a miles mas, fue crucificado simple y sencillamente porque predicaba la verdad.

En Mateo 8:30-33 leemos:

Yo y el Padre uno somos. Entonces los judíos volvieron a tomar piedras para apedrearle. Jesús les respondió: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre; ¿por cuál de ellas me apedreáis? Le respondieron los judíos, diciendo: Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios.

Cuando Jesucristo afirmo la verdad de Su divinidad (diciendo que el y el Padre son uno) los judíos buscaron matarle. Jesús los cuestiona y les demanda que digan por cual de las obras que El había hecho lo querían apedrear. La respuesta de los judíos es impresionante. En palabras sencillas ellos le dijeron a Jesús: “No te queremos matar por  tus buenas obras (sanar a los enfermos, libertar a endemoniados, dar de comer al hambriento), te queremos matar porque te haz declarado ser Dios.” Las obras de Jesús nunca le molestaron a nadie, fue la predicación de la verdad lo que creaba disgusto en los oyentes de Jesús.

Al final de Su ministerio, Jesús, solo tenia un grupo de 120 que habían quedado como fieles. ¿Dónde estaban los que habían recibido los milagros? ¿Dónde estaban los que habían visto las señales y las maravillas? ¿Dónde estaban los que habían comido los panes y los peces? Un discípulo no es aquel que recibe o atestigua milagros y prodigios; un discípulo genuino es aquel que escucha, ama y obedece la verdad. Lo interesante de esto es que Jesús, quien tenia y tiene la verdad, que es la verdad encarnada, fue categorizado como hijo del diablo, mentiroso, hipócrita y blasfemo por aquellos que estaban en el error. Por Su mensaje, lo terminaron crucificando injustamente.

Esto no solo ocurrió con Jesús sino también con los Apóstoles y con muchos otros que han predicado la verdad a través de los años.  A Pablo lo llamaron “palabrero” y lo terminaron decapitando. A Pedro lo crucificaron con la cabeza hacia abajo. Jacobo fue muerto a espada y Juan su hermano fue sentenciado a la Isla de Patmos. Si continuamos estudiando la historia de la Iglesia descubriremos que todos aquellos que con firmeza y seguridad proclamaron la verdad fueron criticados, perseguidos, y muchos dados a muerte; simplemente porque fueron estandartes y baluartes de la verdad.

Pero, ¿por qué hubo un rechazo tan grande hacia Jesús y los Apóstoles? Y ¿por qué a habido un rechazo tan grande de la verdad hasta el día presente? Podemos considerar 4 razones.

Numero 1:  Muchos aman las tinieblas.

En Juan capitulo 1 se identifica a Jesús como la luz, luego en el capitulo 3 versos 19 al 21 leemos:

Y este es el juicio: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, pues sus acciones eran malas. Porque todo el que hace lo malo odia la luz, y no viene a la luz para que sus acciones no sean expuestas. Pero el que practica la verdad viene a la luz, para que sus acciones sean manifestadas que han sido hechas en Dios.

Numero 2: Muchos son del diablo y no de Dios.

El que es de Dios escucha las palabras de Dios pero el que es del diablo no las escucha y no las puede entender. Jesús hablando con los judíos en Juan 8:43-46 dijo:

¿Por qué no entendéis lo que digo? Porque no podéis oír mi palabra. Sois de vuestro padre el diablo y queréis hacer los deseos de vuestro padre. El fue un homicida desde el principio, y no se ha mantenido en la verdad porque no hay verdad en él. Cuando habla mentira, habla de su propia naturaleza, porque es mentiroso y el padre de la mentira. Pero porque yo digo la verdad, no me creéis. ¿Quién de vosotros me prueba que tengo pecado? Y si digo verdad, ¿por qué vosotros no me creéis? El que es de Dios escucha las palabras de Dios; por eso vosotros no escucháis, porque no sois de Dios.

Numero 3: Muchos no son del rebaño.

Muchas personas no creen en la verdad porque no son parte de las ovejas de Jesús. En Juan 10 versos 25 al 30, Jesús les esta respondiendo a los judíos la pregunta de si verdaderamente El era el Mesías. Jesús les dijo:

Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en el nombre de mi Padre, éstas dan testimonio de mí. Pero vosotros no creéis porque no sois de mis ovejas. Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco y me siguen; y yo les doy vida eterna y jamás perecerán, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre que me las dio es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno.

Noten el hecho de que Jesús les dice que ellos no creían porque simplemente no eran de Sus ovejas.

Numero 4: Muchos no tienen una relación con Jesús.

En Mateo 7 versos 21 al 23, Jesús esta hablando de un grupo de personas que al final de todo le reclamaran a Jesús el por que terminaron en el infierno y no en el cielo. En este pasaje Jesús los describe como aquellos que no hacen la voluntad del Padre, que aunque hicieron muchas obras en el nombre de Jesús, nunca fueron conocidos por El. El termino “conocer” en la Biblia no hace referencia a saber quien es la persona, sino que denota un relación intima de amor.  O sea “nunca os conocí” quiere decir “nunca tuvimos una relación intima”.

Leamos:

No todo el que me dice: “Señor, Señor”, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: “Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros?” Y entonces les declararé: “Jamás os conocí; APARTAOS DE MI, LOS QUE PRACTICAIS LA INIQUIDAD.”

Este grupo de personas es muy interesante e intrigante. Son personas que se identifican con el Evangelio, y aun mas, hasta llegan a hacer grandes obras en el nombre de Jesús, pero nunca hicieron la voluntad del Padre. La voluntad del Padre esta revelada en la Escritura que es la verdad de Dios. El que hace la voluntad del Padre, lo hace por que ama la verdad revelada por Dios en su Palabra. En contraste a esto, Pablo describe a los que se pierden como aquellos que “no recibieron el amor de la verdad para ser salvos (2 Th 2:10). ”

Así que concluimos que el verdadero discípulo de Jesús es aquel que ama la verdad, que vive por la verdad, que tiene hambre y sed de la verdad, que permanece en la verdad aunque le cueste todo lo que tiene; aunque pierda su reputación, sus amigos, su familia, aun su propia vida.

Aquellos que son perseguidos por causa de la verdad recibimos aliento de parte del Maestro. En Mateo 5:10-12 El nos dice:

Bienaventurados aquellos que han sido perseguidos por causa de la justicia, pues de ellos es el reino de los cielos. Bienaventurados seréis cuando os insulten y persigan, y digan todo género de mal contra vosotros falsamente, por causa de mí. Regocijaos y alegraos, porque vuestra recompensa en los cielos es grande, porque así persiguieron a los profetas que fueron antes que vosotros.

Amen.